XXVIII Domingo ordinario

XXVIII Domingo ordinario

Sácianos, Señor, de tu misericordia.
Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos
puedan mirar tus obras y tu gloria.
Que el Señor bondadoso nos ayude
y dé prosperidad a nuestras obras.
Sácianos, Señor, de tu misericordia.          Salmo 89

En el evangelio del próximo domingo, san Marcos nos cuenta la historia del hombre rico que viene a Jesús a preguntarle como podía obtener la vida eterna. Jesús le responde que tiene que vivir los mandamientos. El hombre le responde que siempre los ha vivido. Luego Jesús lo ve con amor y le dice que tiene que vender todo y seguirlo. El hombre se va de Jesús, triste.

En el tiempo de Jesús, una de las creencias era que uno podía ganar la vida eterna con lo que uno hiciera, en mantener la ley y tradiciones. El problema con la riqueza es que nos puede quitar la vista de lo que es importante, una relación con Dios y tener confianza en Su bondad. La riqueza del hombre no era tanto el problema, sino que quería tomar posesión de la vida eterna como había tomado posesión de su riqueza. La tristeza del hombre viene en que no puede hacer lo que Jesús le pide.

¿Cómo vez a la riqueza en general? ¿Qué control tienen las cosas en tu vida? ¿Qué control tienen tus relaciones con otros en tu vida?


¿Qué seria tu respuesta a Jesús?

                                                      https://www.youtube.com/watch?v=q6RNMwXiOKw

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