III Domingo de Pascua

 

III Domingo de Pascua



En ti, señor, confío. Aleluya.
Admirable en bondad
ha sido el Señor para conmigo,
y siempre que lo invoco me ha escuchado; 
por eso en él confío.  
En ti, señor, confío. Aleluya.                     Salmo 4


Santo Evangelio: Lucas 24: 35-48

Los discípulos que vuelven de Emaús traen las noticias que ellos también han visto a Cristo. A aquellos a quienes les están hablando están asombrados e incrédulos. ¡A hace momento aparece Jesús!

Jesús quiere que los discípulos tengan fe, que tomen conciencia de que no están solos, los invita a que lo toquen, palpen sus heridas y les pide comida. Come con ellos y les recuerda los momentos vividos para que se cumplan las escrituras.
En este día también, Jesús quiere que miremos sus heridas, heridas que encontramos en los hermanos más desheredados: los enfermos, los niños maltratados, las mujeres violentadas, los ancianos en soledad, los que viven la falta de libertad….

¿Como crees que se sintieron los discípulos? ¿Cómo te sientes cuando lees esta lectura? ¿Cómo puede ayudar a aliviar parte del sufrimiento a tu alrededor o en el mundo con la ayuda de Jesús?

imagen de: https://www.jesucristo-es.org/Jesus-se-aparece-a-sus-discipulos.html

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